Desgraciadamente ese cruel tirano, y más cruel y más tirano en nuestra época, que es el tiempo, me impide en muchas ocasiones contestar los correos. Además la salud, en este caso mala, se ha aliado para impedirlo, pero lo intento. Doy las gracias a los que me escriben y me disculpo si me retraso o no puedo contestar.

 

 

 

 

 

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